Diagnóstico de madurez de datos
Antes de proponer cualquier cambio, necesitamos entender en qué punto está tu empresa hoy. Así es como lo hacemos.
Una fotografía honesta de cómo se usa la información hoy
Un diagnóstico de madurez de datos no es una auditoría técnica ni un informe de cien páginas. Es una revisión práctica que responde a preguntas concretas: ¿qué datos genera la empresa sin darse cuenta?, ¿dónde se pierden entre departamentos?, ¿qué decisiones se toman hoy sin ningún respaldo numérico aunque el dato exista en algún archivo?
El resultado no es una nota ni una comparación con otras empresas. Es un punto de partida claro sobre el que decidir los siguientes pasos, con o sin nosotros.
Cuatro etapas repartidas en pocas semanas
La duración exacta depende del tamaño de la empresa, pero esta es la estructura habitual del proceso.
Conversación inicial y recogida de contexto
Una reunión para entender el negocio, sus procesos principales y las preguntas que hoy no se pueden responder con datos.
Inventario de fuentes existentes
Revisamos qué sistemas, archivos y registros ya existen: ERP, TPV, hojas de cálculo, correos, cuadernos de campo si los hubiera.
Entrevistas con perfiles clave
Hablamos con las personas que generan y usan esa información en el día a día, no solo con dirección.
Informe de situación y recomendaciones
Entregamos un documento claro con lo que encontramos, las oportunidades priorizadas y una propuesta de siguientes pasos.
Un documento que puedes usar aunque no sigas trabajando con nosotros
El informe final incluye el mapa de fuentes de datos identificadas, una lista priorizada de oportunidades según impacto y esfuerzo, y una estimación orientativa del trabajo necesario para cada una. Está escrito para que lo entienda cualquier persona del equipo directivo, no solo un perfil técnico.
Algunas empresas usan este diagnóstico como base para decidir internamente. Otras continúan con nosotros hacia la fase de implementación. Ambas opciones son razonables y no hay presión para elegir una u otra.